miércoles, 9 de diciembre de 2009

Confesión

Ayer volví a verte y mis esperanzas se multiplicaron, pero al mismo tiempo se derrumbaron. Sé que no sos el hombre para mí, pero por alguna razón no puedo evitar desearte a cada minuto.
Ayer por primera vez me acariciaste con ternura, recorriste mi piel con tus manos, como queriendo memorizar mi cuerpo, me tocaste las manos con tanta dulzura que aún puedo sentir tus dedos. Temía moverme porque imaginaba que se iba a acabar, que ibas a darte cuenta que estabas abriéndote, que eras vulnerable.
El domingo pensé que me estaba enamorando de vos, ayer lo confirmé cuando en el momento que fuiste al baño, yo agarré tu buzo para sentir tu olor... no debería haberlo hecho, es más peligroso que acostarme con vos, es casi como besarte sin la intención de coger.
Qué puedo hacer? Necesito olvidarte, quiero que esto se vuelva sólo sexo, como al principio.
Matías, me hacés mal y sin embargo quiero pasar cada minuto con vos.

1 comentario:

  1. ay ay ay... en cuántos riesgos ponemos a nuestro corazón...

    ResponderEliminar

Me gustaría saber qué sentis luego de leer lo que escribí.