martes, 16 de marzo de 2010

M

Madrugada de derrota. Volvía a mi casa las 5 de la mañana, pensando en el alfajor que me esperaba en la heladera para la hora del bajón. Lo comí despacio frente al televisor luego de sacarme la ropa y el maquillaje.
5.15 me llega un mensaje de M, al parecer estaba con sus amigos cerca de mi casa y con ganas de verme. Sin pensarlo dos veces lo invité a mi casa.
Ordené el living, el cuarto y me preparé para esperarlo. Quince minutos después llegó.
Cuántas ganas tenía de verlo! Cómo me gusta que me salude con un beso en los labios!
Hablamos trivilidades y yo no podía esperar a desvestirlo, quería tocar su piel, pero lo que realmente no podía esperar era que me bese, con una pasión desgarradora, con lujuria, quería que me toque, me acaricie, que me quite la ropa desesperadamente.
M sabe retardar el placer, sabe crear el clima para que yo me vuelva loca y para que lo desee con unas ganas animales, instintivas.
Coger con M siempre es una novedad, siempre busca darme placer, probar cosas nuevas y hacerme gemir constantemente.
A veces puede ser brusco y hacer cosas que no me excitan, cuál es el fetiche de meterme la lengua en el oído? Por qué insiste en usar los dedos cuando estoy teniendo un increible orgasmo gracias a su preciosa lengua? A veces está bueno, pero no cuando son dedos violentos, intrusivos y torpes.
Aún así, M sabe como darme placer, me mueve de un lado a otro, me agarra con fuerza, me pone a prueba... y me encanta.
Descanso, un relax luego de una sesión de sexo desenfrenado. M duerme, yo cierro la noche a las 7 de la mañana y me acuesto a su lado pensando que hace más de un año que no duermo con un hombre.