domingo, 13 de junio de 2010

Hombres imposibles

Leo cosas que escribí meses atrás y no puedo evitar llorar, pensé que mi situación iba a ser otra en este momento. No puedo estar sola ahora, me cuesta, me duele. Tanto es así que sigo pensando en Matías, cuando hace casi 3 meses que no lo veo. Pienso en Martín I, a quien ví por última vez hace 2 meses, pienso en Georg, con quien compartí los últimos días de mayo. Hasta pienso en Martín II, con quien estuve en diciembre!
Si pienso en cada uno, en sus historias, no puedo evitar preguntarme por qué termino con hombres imposibles, por qué tengo esta estúpida fascinación de hacerme daño una y otra vez?
Cada uno es distinto, pero tienen algo en común... no pueden construir nada conmigo. Matías se mudó a Oslo y está viviendo con una chica hace 2 meses. Martín I está enfocado en su carrera, vive con sus padres y lo único que le interesa es salir con sus amigos, tan adolescentes como él. Georg vive en New York, pero toda su vida se dedicó a viajar, no tiene raíces en ningún país y tampoco piensa en hacerlas. Por último, Martín II, vive con su novia hace 8 años y es un engañador profesional.
Me siento una pelotuda, una mina que vaga sin rumbo buscando compañía esporádica y proyectando en hombres imposibles historias de amor aún más imposibles.
Perdí mi capacidad de elegir? de pensar en qué es lo que me hace bien? Será esto una consecuencia del daño premeditado y continuo que padecí por casi 6 años? Qué hiciste Federico? Te odio, esto es tu culpa! Me hiciste ir en contra de mis principios, socavaste mi alma durante años sin que yo pudiera evitarlo, me hiciste temerosa y me quitaste la alegría. Te odio y odio no haber podido decírtelo en la cara, la tristeza que tenía el día que terminamos me impidió gritarte por todo el daño que me hiciste.
Quiero dejar de sentir este vacío en el corazón, cómo hago?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me gustaría saber qué sentis luego de leer lo que escribí.